Aspirar a tener rentabilidades altas, por encima de las del mercado bursátil, dedicándole no demasiado de nuestro tiempo. Puede sonar de primeras a titular de estrategia poco sensata, yo lo pensaría, pero creo que es algo que se puede lograr y que de hecho hacen bastantes inversores no profesionales: si no soy capaz de seleccionar los valores más infravalorados, y que lo van a hacer mejor que la media del índice en cuestión, o bien no tengo tiempo para ello, podemos optar por delegar en uno de los mejores seleccionadores de empresas cotizadas.
Para entender el título del artículo, en cualquier caso, hay que aclarar que, como seguro más de un lector habrá deducido, me refiero a la diferenciación que realiza Benjamin Graham en su obra "El inversor inteligente". Graham diferencia entre inversor emprendedor (aquel que está dispuesto a dedicar mucho tiempo y esfuerzo para tratar de hacerlo mejor que la media del mercado) y el inversor defensivo (aquel que quiere obtener una rentabilidad razonable por sus ahorros, pero no está dispuesto, por los motivos que sean, a emplear una parte importante de su tiempo).

