Como seres humanos, todos tenemos una inevitable aversión a la pérdida de aquello que apreciamos o necesitamos. Así, cuando nuestras inversiones en los mercados cotizados bajan, es normal que sintamos malestar, o incluso ansiedad. Sin embargo, la experiencia empírica nos muestra que las bajadas de las cotizaciones, a corto plazo, fruto de la propia naturaleza de las bolsas, pueden no sólo no ser negativas, sino una fuente de oportunidades para maximizar nuestras inversiones.
- El principal requisito para aprovechar caídas el precio de nuestras inversiones
Es probablemente una perogrullada, pero siempre es bueno recordar que la volatilidad, cuando supone caídas en las cotizaciones, es una oportunidad siempre y cuando estemos acertados en nuestra tesis de inversión. Así, si invertimos en una empresa a un precio de 10€, porque hemos calculado que su valor intrínseco asciende a 12€/acción, y estamos acertados en dicha valoración, si mañana, por las razones que sean (quizás incluso, sin ninguna razón aparente) la cotización cae a 8€, no deberíamos verlo como una pérdida (aunque inicialmente nos haga sentirnos mal), sino como una oportunidad para comprar un activo con una rentabilidad potencial del 50%.


